Texcoco y gente disfrazada de investigadores exitosos

Texcoco y gente disfrazada de investigadores exitosos

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Preocupa a recién egresados caer en la farsa de intercambiar artículos científicos sin valor.

Texcoco Mass Media/Juan Miguel Sánchez Argüelles/Manuel Mendieta

12/07/09

Montecillo, Texcoco.- (Texcoco Mass Media).-  Al terminar la ceremonia de graduación de cuando menos doscientos alumnos de maestría y doctorado del Colegio de Postgraduados, algunos de ellos y también algunos investigadores de ese centro del conocimiento, expresaron, bajo condición de mantener en reserva su nombre, que cada vez se decepcionan más de quienes representan a los académicos, ya que las actitudes que asumen no corresponden a personas con la más elemental educación y menos aún a quienes se dicen académicos, investigadores.
 
Después de expresar su desacuerdo de las actitudes de los académicos que se raparon en una actitud francamente rupestre, manifestaron que la falta de presencia de artículos científicos en las principales revistas de ciencia del mundo, obedece al disfraz, a la máscara con que se mueven los seudo investigadores, que lo único que investigan es como hacerse de dinero fácil.
 
Por esa razón nos solicitaron reproducir el siguiente texto, publicado por El Universal On Line: http://blogs.eluniversal.com.mx/weblogs_detalle6770.html por el Dr. Miguel Ángel Barrón Meza, profesor de la UAM-Azcapotzalco
 
Hubo una época en que los profesores publicaban por el placer de contribuir, aunque fuera con un granito de arena, a su campo de conocimiento. Actualmente, la investigación es un negocio como cualquier otro. Los vicios y las triquiñuelas que son comunes en la política y las empresas se están implantando cada vez con más con fuerza en prácticamente todas las instituciones de educación superior. Las peleas en la investigación por recursos, puestos, plazas y espacios físicos se han transformado en luchas sordas, sin cuartel, y se llevan a cabo en terrenos en los que supuestamente deberían prevalecer la ética, la honestidad y el respeto a la libre manifestación de ideas.
 
Hoy en día es muy difícil distinguir a un investigador auténtico de uno farsante. Cualquiera que tenga un doctorado y sea medianamente inteligente es capaz de publicar una gran cantidad de artículos en revistas indexadas internacionales, en especial si tiene la habilidad de tejer alianzas con otros investigadores igual de ambiciosos e inescrupulosos que él o ella, al fin que lo que ahora cuenta es la cantidad de publicaciones, no su calidad.
 
No importa que lo que se publique nadie lo lea ni sirva para nada. Lo que importa es el dinero obtenido para adquirir costosas camionetas, carísimos departamentos y continuos viajes al extranjero, haciendo turismo académico y hospedándose en hoteles de cinco estrellas con coautores y amigos.
 
Para ciertos investigadores y grupos, los argumentos legaloides y las ideas darwinianas (subsistencia del más capaz), aunado a la falta de ética, justifican cualquier atropello a los derechos de los demás a disponer de espacios, presupuestos y plazas que les permitan desarrollar de manera adecuada sus actividades de docencia e investigación. La rapiña de recursos de todo tipo, en el que el más ambicioso tira de la limitada cobija institucional, puede volverse la regla más que la excepción en las instituciones de educación superior si no se pone un freno a investigadores sin escrúpulos.
 
Si usted quiere disfrazarse de investigador exitoso le sugiero que lea cuidadosamente las siguientes obras: ‘El origen de las especies’, de Darwin (para justificar la supervivencia del más ambicioso, es decir, el más apto); ‘El príncipe’, de Maquiavelo (para quitarse molestos escrúpulos éticos o morales), y ‘El gatopardo’, de Lampedusa (para cambiar las cosas cuando alguien se lo exija pero al fin todo siga igual). Además, debe seguir al pie de la letra las siguientes reglas (seguramente hay más):
 
 
1. Despójese de todo tipo de escrúpulos y vuélvase cínico. Usted debe estar dispuesto a conseguir a cualquier precio todas las becas y apoyos posibles, tanto internos como externos.
 
2. Haga alianzas con investigadores igual de arribistas que usted, de preferencia de otras instituciones para que su grupo parezca sólido e interinstitucional.
 
3. Incluya a sus amigos e incondicionales en sus artículos; eso le asegurará que ellos lo incluirán en los suyos y su productividad, aunque falsa, parecerá fabulosa.
 
4. Busque desesperadamente posiciones de poder (jefaturas, coordinaciones), para que desde ellas asigne presupuestos, plazas y proyectos a sí mismo y sus incondicionales.
 
5. Busque la complicidad —o la complacencia, al menos— de sus superiores jerárquicos. Ellos cubrirán cualquier resquicio por el que puedan filtrarse sus fallos.
 
6. Coloque a incondicionales (aunque no sean sus amigos) en puestos clave. La cadena mafiosa tendrá sus eslabones bien fortalecidos.
 
7. Proponga el mayor número de proyectos posible, y role como responsables a cada uno de sus incondicionales. Cada proyecto significa más dinero y más viajes al extranjero; la institución se convertirá en su agencia de viajes.
 
8. Olvídese de la ética y apodérese de espacios físicos que pertenecen a otros grupos de investigación menos ambiciosos; justifíquelo diciéndose a sí mismo y a los demás que el grupo que usted lidera es altamente productivo, y los demás, bueno, no valen la pena.
 
9. Pavonéese lo más que pueda de su productividad; los profesores ingenuos, y aquellos sin doctorado y sin publicaciones, lo considerarán un superdotado.
 
10. Piratee plazas de asistente de otros investigadores convenciendo a profesores ambiciosos jóvenes de que si se alían con usted progresarán de manera segura y rápida. Justifíquelo diciendo a los demás que nadie puede obligar a otro a trabajar con quien no desea, aunque se salgan del perfil para el cual fueron contratados.
 
11. Estudie razonablemente bien la legislación para que con argucias legaloides pueda justificar sus ambiciones y falta de ética.
 
12. Cuando sus subordinados se rebelen y lo llamen a cuentas, vaya a las reuniones con espíritu humilde y diga que sí a todo lo que le pidan. Pero por supuesto no sea tan ingenuo para cumplir lo que les promete. Practique el gatopardismo, es decir, haga cambios para que todo siga igual.
 
13. A los más críticos cumpla sus caprichos o págueles un viaje al extranjero para un congreso. Eso les callará la boca. Si no se callan y siguen protestando, diga que están locos o que le tienen envidia por su éxito.
 
Si conoce otras recomendaciones, compártalas ahora, sobre todo si son para defenderse de esta nueva especie.
 
¿Qué opina?
 
Tal vez conozca algunos casos, no es coincidencia, también hay farsantes y gente mediocre preocupada por el coche, la camionetota, el celular, la casota, entre otras muchas ambiciones desmedidas que han acumulado a lo largo de su permanencia en las instituciones públicas a las cuales dicen servir.
 
Los menos favorecidos en cuanto a talento y aportación al conocimiento universal y a la ciencia son los primeros en encabezar los movimientos para pedir más dinero, comparándose con gente que si investiga, que si sirve a México y a la humanidad.
 
Urgente aplicar el modelo de evaluación individual de productividad, así quienes no tengan un nivel aceptable, pues solo les debe quedar salir de esas instituciones y dejar de medrar a costa de la sociedad.
 
Algunos graduados, muy molestos, externaron enérgicamente ¡BASTA DE VIVIDORES!
 
© Alianzatex.com 2009

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