Lento, el avance en la cultura del reciclaje

Lento, el avance en la cultura del reciclaje

Debe ser vista no sólo como una medida ecológica, sino como una oportunidad para obtener recursos de los desperdicios

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Texcoco Mass Media/Redacción

16/03/09

La cultura del reciclaje avanza, pero de manera lenta, pues aunque existen iniciativas e información, la educación ambiental no ha cobrado la importancia que merece, aseguró la integrante del Instituto de Ingeniería de la UNAM, Neftalí Rojas Valencia.
 
Al dictar la ponencia Tratamientos de residuos sólidos en el hogar. Reciclaje, en el ciclo de conferencias Medidas de Ahorro en el Hogar, Camino a la Sustentabilidad, organizado por alumnos de la Sociedad de Energía y Medio Ambiente (Soema) de la Facultad de Ingeniería (FI), detalló que la reutilización de desperdicios no debe ser vista sólo como una medida ecológica, sino como una oportunidad para obtener recursos. “Toda la basura puede aprovecharse y venderse”, señaló.
 
La especialista agregó que el fomento a la conciencia medioambiental es mínimo, “pero alumnos, profesores y especialistas están tomando las riendas y promoviendo esta nueva forma de pensar y actuar”.
 
En la República Mexicana se producen, mensualmente, más de 10 millones de metros cúbicos de basura, que son depositados en más de 50 mil tiraderos de basura (legales y clandestinos).
 
Los recursos para resolver esta problemática son limitados y es deseable que se aplique la nueva regulación y, al mismo tiempo, se provea de la infraestructura adecuada para el manejo de los desechos. “Si la ciudadanía considera que no existen los medios materiales para hacerlo, no separará la basura y los programas de reciclaje no funcionarán”, aseveró.
 
En el auditorio Javier Barros Sierra de la FI, reiteró que “todo lo que termina en el bote representa dinero”, por ello propuso aprovechar los despojos al máximo.
 
Los residuos domésticos más difíciles de manipular son el aceite y los derivados de la construcción, como el cascajo; el primero tiene un gran potencial de contaminación del agua y el segundo, si no es dispuesto adecuadamente, puede obstruir desde pasos peatonales hasta afluentes y coladeras.
 
Las iniciativas para solucionar este problema no deben quedar en la academia, porque aunque el gobierno solicita análisis y estudios, rara vez se hace algo a partir de los resultados obtenidos. “Hay que ir más allá de las investigaciones y diagnósticos, pues casi nunca se llevan a cabo los proyectos presentados por falta de apoyo económico”.
 
 
 
Uso razonado del agua en el hogar
 
Por su parte, la académica de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Esperanza García López, señaló que el tratamiento o limpieza de las aguas de uso personal sería sencillo si éstas no se mezclaran con líquidos vertidos por fábricas.
 
 Al dictar la ponencia Uso razonado del agua en el hogar, la experta explicó que el líquido se divide en tres tipos: doméstico, agrícola e industrial, y señaló que este último es el que genera más problemas, porque contiene elementos “sumamente” contaminantes y tóxicos.
 
Lo ideal sería construir un sistema de tuberías para cada variante; hay métodos para eliminar muchas de las partículas suspendidas en los desechos residenciales, pero con los que contienen químicos o elementos radioactivos no se puede hacer otra cosa que neutralizarlos.
 
Además, explicó que el tratamiento de las descargas residuales del hogar puede ser de la manera tradicional y que comprende su filtración, intervención con diversas sustancias y limpieza total, pero no implica su potabilización.
 
A su vez, recordó que es necesario estar concientes de que en México existe un grave problema de estrés hídrico, porque “el país no tiene el recurso suficiente y todos los esfuerzos que se hagan por evitar el desperdicio serán benéficos”.
 
La especialista de la UAM informó que a la Ciudad de México entran cerca de cinco mil litros de agua por segundo, pero que se pierde más del 40 por ciento a causa de tuberías rotas e ineficientes.
 
Finalmente, indicó que la cantidad gastada por persona depende del estatus social. En promedio, son utilizados 150 litros al día por habitante, aunque hay familias que sobreviven con sólo 20 litros por jornada, concluyó.
 
Con información de la DGCS UNAM

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